Antonio Gala Los papeles de agua

"No hago otra cosa que vivir para los demás"

Antonio Gala Velasco (Brazatortas, Ciudad Real, 2 de octubre de 1936) nació para ser él. Cree firmemente en el destino. "Fíjese, que me iban a llamar Martín y mi ama de cría se abalanzó al cura y le dijo: a mi niño no le van a llamar "martingala" (argucia, treta)", explica el escritor. "Así que sí, nací para ser Antonio Gala", piensa. Cordobés de adopción, mecenas, cultiva la novela, el ensayo, el artículo, el teatro o la lírica.


Ganador del Premio Nacional de Literatura (1972) y del Planeta con El manuscrito carmesí(1990), a éste le siguieron La pasión turca, Más allá del jardín, La regla de tres, Las afueras de Dios, El imposible olvido, El pedestal de las estatuas, y la última, Los papeles de agua. Le quieren especialmente ellas, las mujeres, y muchas lo consideran un profundo conocedor del
alma femenina.


(.)


Es complicado salirse del sistema establecido.


Eso es a lo que me refiero, hay que salirse, vivir la propia vida . Para lo cual, a lo mejor hay que desobedecer tradiciones que nos duelen. O crearnos dolores familiares, porque respetamos a nuestros padres y ellos quieren de verdad lo mejor para nosotros. Sin embargo, eso es lo que piensan ellos, somos nosotros los que tenemos que elegir.


Romper es arriesgarse.


A estar solo, en primer lugar. Pero hay algo que te compensa de todo: ser tú mismo.


¿Usted se siente solo?


Yo soy un solitario. El lema de mi vida es la soledad sonora, el verso de San Juan de la Cruz. Pero mi soledad ha educado a mucha gente, y tengo personas a mi alrededor que verdaderamente me respeta y procura seguirme. La Fundación de Jóvenes Creadores que he hecho en Córdoba, y que tiene ya una hermana en Portugal, no es otra cosa que eso: arropar a una serie de creadores (escritores, escultores, pintores, músicos, etc.) para que se
enriquezcan mutuamente. Que se produzca una especie de fecundación cruzada. Cuando digo solo no estoy hablando de un anacoreta que se retira. El solo también vive en el mundo, su vida está aquí, y debe llegar más alto que nadie. También tiene que coger de las manos a los que quieran subir adonde él está. Y ser generoso. Fíjese, el sábado siguiente a estar en Pamplona
estrenará el Auditorio Nacional un concierto espléndido de un músico que ha salido de la Fundación y que tiene 24 años.


¿Orgulloso?


¡Son mis niños! Mi vida no ha sido baldía. Los lectores no son siempre nuestros destinatarios, a veces están alejados. Pueden simplemente entretenerse con lo que escribimos. Y de esto hablaré también en Pamplona. Lo haré de una manera muy próxima, mucho. No me extrañaría que de pronto alguien se saliera porque comprendiera que no me estoy dirigiendo a él. Quiero que me entiendan. Y si no hiciesen un propósito de enmienda, por lo menos que se dieran cuenta de que no soy yo el equivocado.


(.)


¿Alguna vez ha tenido la sensación de vivir en una torre de marfil?


No, no. La torre donde yo viviría no sería nunca de marfil. Eso que se dice de que yo vivo en la torre de marfil, no es por una tentación. Es por ser más que nunca yo, y más que nunca generoso de mí. Los chicos de la Fundación, en realidad, se podría decir que viven en un convento del siglo XV de marfil. Salen muy poco, tienen una disciplina bastante reglada, pero no
hacen otra cosa que trabajar y ayudarse mutuamente. Y yo no hago otra cosa que vivir para los demás. Jamás me he encerrado con un amor en un sitio maravilloso. Cuando estoy en pleno campo, donde paso seis meses al año (los veranos y los inviernos), estoy trabajando y no recibo a nadie. Ni periodistas ni nadie, cosa que no me pasa en los otoños y en las primaveras, ¡ que estoy deseando perdeos! (ríe).

 
¿Está aburrido de los medios?


Lo que ocurre es que está fomentándose una enorme falta de respeto.


¿Tanto le agobiamos?


No, no este estilo. Hablo de la televisión y esa gente.


¿Son demasiado agresivos?


Agresivos no, egoístas y tontos. No puedes ir a hablar con una persona a la que no conoces. La motivación no puede ser que te lo han mandado, o que de alguna manera lo envidias porque es más famoso que tú. No, eso no.


La falta de tiempo a veces juega en contra de los periodistas.


¡De eso es precisamente de lo que voy a hablar! De todo eso.


¿Es justa la fama de inaccesible que tiene?


Para dar frutos de verdad, aquellos que sólo uno puede dar porque siempre somos distintos de los demás, es necesario aislarse. No es que yo sea más listo que los demás, es que tengo una manera especial de llegar a la gente. Me escuchan con avidez y no encuentro que sea meritorio, es razonable, porque hablo de corazón a corazón.


Algunos creen que habla también por encima del hombro.


No, no .¡Por Dios! Yo no tengo hombros, ni tengo el cuello para hacer giros, ni para andar luciendo cuerpo.


¿Por qué llega más a las mujeres?


Porque la rama femenina de la humanidad es más importante.


¿Por qué?


Yo la admiro más. La parte masculina, sobre todo ahora, se ha mercantilizado de una manera terrible. El yo social ha podido en los hombres al yo individual de una manera muy clara. Un matrimonio es una casa donde, por fuerza, tiene que haber de todo, desde la guardería infantil hasta la pompa fúnebre. En esa casa, el hombre tiene además su cuartito para el bricolaje,
o para recibir a los amigos, o para el trabajo, y hace el amor en otro sitio, en su dormitorio. La mujer, en cambio, es capaz de enamorar toda la casa, de que todas las habitaciones sean amorosas. Y si es necesario que arda la casa, o se inunde o se pierda, no le importa tanto si es por amor. La mujer es capaz de pasiones que el hombre ni sospecha.


¿Usted es una excepción?


Supongo que las conozco muy bien. Mis principales amigas son mujeres y siempre ha sido así. Ojo, que también las hay que son verdaderamente desastrosas, como hombres con los que ni siquiera merece la pena hablar.


(.)


Suele decir que el destino nos encuentra, y no al revés.


Creo que nacemos ya predestinados. Si se nos dan determinadas facultades, la vida no es tan longánima como para no exigir luego los frutos. A cada cual le da unos, más o menos: el canto, la plástica, la simpatía, en mayor o menor grado. Creo que si traicionamos esos dones, estamos traicionando nuestro propio destino. Y tiene derecho a pasarnos factura. Yo siempre
aconsejo, aunque con temor, que si uno no se encuentra verdaderamente realizado en donde está, debe salir de allí. Debe abandonar el lugar y la gente que tiene alrededor. Al salir huyendo es cuando el destino le buscará.


¿Usted se siente plenamente encontrado con su destino?


Sí. Nací para ser Antonio Gala. Hasta el nombre. Me iban a poner Martín, que era el tradicional en mi familia. Fue mi ama de cría, que me había dado el pecho una semana, la que se abalanzó sobre el cura y le dijo: a mi niño no le van a poner "martingala", que en castellano es una argucia.

 

Noticia publicada en www.diariodenavarra.es

16 - 12 - 2009

enviar a un amigo
vota esta noticia
enviar esta noticia a
Página: 1 2 3 4 siguiente »
Antonio Gala
Fundación Antonio Gala para jóvenes creadores
Editorial Planeta
REGISTRARSE

Si deseas que te informemos puntualmente sobre todo lo referente a esta novela, envíanos tus datos a través de este formulario